viernes, 3 de julio de 2015

Halloween Night. Capítulo 3º



ANTES

Era el año 1939 y la Guerra Civil Española estaba a punto de terminar, se notaba en el ambiente. Nada se podía hacer ya contra Franco, pronto declararía su victoria e impondría una dictadura. 

Me encontraba en un hospital a las afueras de Navarra. Había recibido un disparo en el lóbulo frontal que milagrosamente no me había matado, pero debido al impacto, al cansancio y al hambre, estaba a punto de dejar esta vida para terminar algún día con mi nombre escrito a los pies de una estatua conmemorativa. Algunos rezan por sobrevivir, lo mío era todo lo contrario. Pasaba las noches en el pasillo del hospital, debido a que las habitaciones estaban todas ocupadas. No dejaba de escuchar el lamento de los pacientes, el olor insoportable de los cadáveres al pasar de camino a la morgue, me provocaba arcadas y apenas había sanitarios para tanto herido. Una noche, cuando todos dormían, noté que algo se clavaba en mi cuello, abrí los ojos y mi mirada se topó con la de una joven de ojos verdes que estaba tan cerca que podía oler su perfume de azahar. La joven me sonrió y volvió a clavar sus afilados dientes en mi garganta. No podía gritar, no podía moverme y poco a poco todo se oscureció.

Pasé varias horas muerto, o eso pensaba yo, pero en realidad estaba sufriendo mi transformación. Cuando abrí los ojos me encontraba dentro de un ataúd de madera, lo supe porque habían tenido el detalle de enterrarme con mis objetos personales, entre los que había un paquete de cerillas medio vacío con el que me pude alumbrar. ¿Cómo saldría de allí? ¿Por qué me habían enterrado si estaba vivo? Notaba la garganta terriblemente seca y por poco me dejo las uñas al rascar la tapa del ataúd. De pronto comencé a gritar, pero las palabras no salían de mi boca, ni si quiera emitía algún sonido que pudiera ser audible. Entonces escuché una pala y noté que la tierra se removía, al abrir la tapa, aquella mujer estaba esperándome.

María: Bienvenido a tu nueva vida. Yo seré tu guía.
Jaime: ¿Qué guía? ¿Quién eres tú?
María: Mi nombre es María, aunque antiguamente se me conocía como María Magdalena, pero eso fue hace mucho tiempo. ¿Cómo te llamas?
Jaime: Mi nombre es Jaime. ¿Podría explicarme cómo he llegado a estar…?
María: ¿Muerto? Sí, verás. Para renacer como vampiro has de morir. El proceso tarda varias horas en completarse y gracias a que me hice pasar por un familiar tuyo, no te enterraron en una fosa común. Pensé que sería bastante desagradable despertarte muerto y acompañado. No me des las gracias.

María me ayudó a salir de aquél hoyo y me enseñó a cazar. Jamás quise ser inmortal, ni mucho menos matar a alguien a sangre fría, pero la guerra me había cambiado y conocer a María fue la gota que colmó el vaso. 

Me enseñó a alimentarme y me contó la historia de cómo se había convertido en vampiresa.

AÑO 33 d. C.

“Corría el año 33 d.C. y María estaba a los pies de la cruz de Jesús de Nazaret. Llevaba llorando tanto tiempo que se había quedado dormida debido al cansancio. Notó como alguien la apartaba del amor de su vida que yacía muerto sobre ella, clavado en una cruz y la llevaba en brazos a una casa a las afueras, no muy lejos del monte Golgota, donde se encontraba. Estaba tan agotada que no opuso resistencia alguna.

Se despertó sedienta y cansada, todo estaba oscuro e intentó levantarse y abrir la puerta de aquél lugar para escapar de su captor, pero al hacerlo, la luz del sol le dio de lleno y sintió que la piel le ardía, de pronto un joven se abalanzó sobre ella cerrando la puerta de golpe.

Josue: ¡No puedes salir, arderás!
María: ¿Qué me hiciste? ¿Qué me sucede?
Josue: Te he dado la oportunidad de vengar la muerte de tu amor. Podrás hacer que los culpables paguen por lo que le hicieron y además, podrás ser mi compañera. Llevo demasiado tiempo solo, desde que me apartaron de mi reinado.
María: ¿Eras un emperador?
Josue: Yo en realidad soy el Faraón Jasejemuy, proveniente del periodo arcaico del antiguo Egipto. Soy el último Faraón de la segunda dinastía. Y he adoptado otro nombre para pasar desapercibido entre las gentes de tu ciudad, cosa muy habitual entre vampiros. He seguido la historia del que se hace llamar Mesías y por ello vine hasta aquí. Seguramente esto formará parte de la historia y me gustaría ser parte de ella, aunque sea relativamente.”

DE VUELTA A 1939

Tras sus palabras, no daba crédito a lo que me había sucedido. Lo que sabía cambiaría los libros de historia, incluida la Biblia. Pero según María, en el Vaticano se tomaban muchas molestias para tapar ciertos asuntos de interés.

Con el tiempo fui aprendiendo a ser más agresivo, sigiloso y eficaz. Al igual que María, la sed de venganza me había convertido en un asesino implacable. Cambié mi nombre por el de James y comencé mi andadura junto a la vampiresa por Europa y Estados Unidos, uno años que jamás olvidaré.

AÑOS MÁS TARDE

Visitaba la tumba de María, mi hacedora. Hacía tiempo que había muerto a manos de un hombre lobo, nuestros enemigos más peligrosos. Le dejé unas violetas que sabía le gustaban sobre su lápida y me marché de allí. De pronto, vi que se estaba oficiando un entierro, una multitud agolpada a las puertas de una cripta y entre los asistentes, dos pequeñas brujas que no superaban los 5 años de edad. Olí el aroma que se había quedado impregnado en el aire y supe que esas niñas se convertirían en mi pequeña obsesión, hasta que su dulce aroma se vio enturbiado por otro más desagradable, olía a perro mojado, muy típico de los hombres-lobo. Un pequeño niño-lobo rondaba a una de las niñas que había llamado mi atención. No podía creer la suerte que tenía, el hijo del lobo que había matado a María estaba enamorado de aquella joven bruja. Mi mente comenzó a darle vueltas a un plan que requeriría de años y mucha paciencia, pero al ser un vampiro iba sobrado de todo eso.

AHORA

Allí estaba esa chica, cómo había crecido. Durante muchos años había intentado acercarme a ella para convertirla en aquello que el joven Michael odiaba más que a sí mismo, un chupasangre como yo.
El joven lobo no comprendía por qué los hombres-lobo y las brujas no podían estar juntos, por lo que sufría en silencio, observándola. ¿Pero cómo hacer que sufriera más? No podía convertir a su bruja sin alejarla de él, era muy arriesgado ya que la observaba día y noche. Tendría que separarlo de ella de alguna forma. Justo cuando estaba dándole vueltas al asunto en cuestión, apareció la otra bruja, Elizabeth. 

James: Tú serás mi señuelo.

Con el tiempo me acerqué a ella, era muy guapa y simpática, una lástima que mi plan fuese matarla desde un principio, me recordaba en algunas cosas a María y eso no hacía más que empeorar las cosas y acrecentar mis ganas de venganza.

Una tarde, con la excusa de una acampada conseguí llevarla a lo profundo de un bosque y allí la maté. La joven no se olió nada hasta el instante anterior a que mis dientes se fundiesen con su garganta. Noté como la vida se escapaba de su cuerpo para invadir el mío. Sus recuerdos me fueron mostrados tan claros que supe que mi plan saldría a la perfección, su hermana se obsesionaría con su muerte y vendría directamente a por mí. Y por supuesto, yo la estaría esperando.

Estaba en la tumba de María cuando olí ese perfume inconfundible, Jezabel al fin había encontrado el colgante de su hermana. Se lo había arrancado antes de morir para dejarlo como cebo. Obviamente lo había escondido para que la policía no lo encontrase, pero sabía que esa joven bruja no dejaría de buscar hasta dar con él.

Me acerqué sigiloso y me senté en el tejado de una de las criptas cercanas y me dispuse a ver el espectáculo. Una invocación no era algo que se viese todos los días y sería divertido volver a ver a una de mis presas.

James: Me gustaría preguntarle si aún le duele lo que le hice. Sería muy provechoso para mis investigaciones.

Cuando el fantasma de Elizabeth apareció, sentí un escalofrío, había alguien más en aquél cementerio, pero mis ganas de llevar a cabo mi venganza eran más grandes que mi instinto de supervivencia en aquél momento y me dejé llevar.

James: Vaya, vaya. Reunión de hermanas. Al fin te conozco querida. Pero más vale tarde que nunca, sobre todo si sabes tan bien como tu hermana.

Todo pasó muy deprisa. Intenté convertir a la bruja, pero había subestimado sus poderes, por lo que no me resultó nada fácil aproximarme a ella, aunque lo conseguí. Cuando estaba a punto de clavar mis colmillos en su garganta, un inmenso lobo gris saltó sobre mí haciendo que cayera al suelo y soltase a la bruja que huyó. El lobo intentaba morderme la yugular y yo intentaba partirle en dos. Ambos luchamos varios minutos hasta que el lobo se apartó de mí y comenzó a retorcerse, fue cuando me fijé en que la luna se había vuelto a ocultar tras las nubes.

James: Lo siento lobito, pero me da a mí que hoy no es tu noche de suerte.

Me lancé sobre el joven medio desnudo que se encontraba ante mí y lo lancé con todas mis fuerzas contra una de las criptas, partiendo las columnas de piedra por la mitad del impacto. 

James: Creo que no molestará más por un tiempo. Tranquilo chucho que no quiero matarte, aún no. Quiero que sufras porque verte sufrir es lo que matará a tu padre y eso me hará muy feliz. Disfruta mientras puedas.

Volví a escrudiñar el aire y seguí el rastro de la bruja hasta una cripta. Sabía que estaba en uno de los ataúdes, su aroma a peonias salvajes era inconfundible. Abrí la tapa del ataúd y allí estaba, aterrorizada. La cogí del cuello y la saqué del ataúd. Comenzó a revolverse y a patalear, pero era un juego, tan solo le dejaría creer que podría escapar, para ver la desesperación en su cara al darse cuenta que yo sería la última cosa que vería en su vida. Estaba a punto de morderla cuando…

James: ¡AHHH! ¿De dónde salen esas cosas?

Comenzaron a golpearme con piedras, no sabía de dónde venían, hasta que me di cuenta que había dos fantasmas bombardeándome desde lo alto de la cripta. Uno de los fantasmas era Elizabeth y el otro un anciano. 

Cogí a Jezabel del cuello y le mostré la escena.

James: Mira que el mundo es un pañuelo. Ese vejestorio es el culpable de todo. Gracias a su muerte yo os conocí aquél día en su entierro. Gracias abuelo, sin usted jamás hubiese llevado a cabo mi venganza.

Entonces golpeé a Jezabel en la cabeza y me marché a toda prisa del cementerio, directo a mi casa a las afueras de la ciudad, con la bruja al hombro.

Tenía mucho que hacer antes de convertirla en vampiresa y poco tiempo para hacerlo. ¡TIEMPO! Algo que normalmente nos sobra a los vampiros y de lo que yo últimamente andaba escaso.


CONTINUARÁ...

domingo, 28 de junio de 2015

Halloween Night. Capítulo 2º


Elizabeth se despidió de su hermana que la observaba por la ventana con la mano alzada. No soportaba estar separada de ella, eran como gemelas. Jezabel era un año mayor que ella y siempre iban juntas a todas partes.

Eli: Lástima que no haya podido venir mi hermana, pero está obsesionada con mi cumpleaños y quiere prepararme una fiesta para cuando regrese. Tan solo nos vamos una semana de acampada, pero ya la echo de menos.

James: Sí, una lástima que tu hermana no haya podido honrarnos con su presencia, me hubiese gustado mucho conocerla.

Eli: Lo harás. Por cierto, ¿dónde hemos quedado con el resto del grupo?

James: ¿Quién?

Eli: Tus amigos, los que vienen con nosotros a la acampada.

James: Sí, claro. Hemos quedado en el claro del bosque, cuando lleguemos, ya tendrán las tiendas montadas y la hoguera lista.

Eli: Perfecto, porque tengo unas ganas locas de empezar a contar historias de miedo y asar nubes junto al fuego.

Cuando llegaron a una zona en la que tenían que dejar el coche e ir a pie, siguieron un sendero que parecía abandonado. De pronto Eli sintió que algo iba realmente mal y se detuvo, pero cuando se dio la vuelta para encararse con James, ya era demasiado tarde, el joven vampiro se abalanzó sobre ella y le mordió en el cuello dejándola sin una gota de sangre en el cuerpo.

Mientras la vida se le escapaba entre los dedos a Elizabeth, recordó los momentos felices que había vivido junto a su hermana Jezabel cuando eran pequeñas. La casita del árbol en casa de sus abuelos, los veranos en el lago junto a sus padres, las noches de lluvia contando historias de miedo con una linterna bajo las sábanas y muchos otros recuerdos que se irían con ella a la tumba.

De repente todo se volvió oscuro y lo último que llegó a ver fue la cara de su asesino, cubierta con su sangre y con una expresión de satisfacción grabada en su rostro.

Abrió los ojos y se vio flotando unos metros sobre el suelo. ¿Dónde estaba? Su cadáver estaba tirado entre unos matorrales, sin vida, cubierto de agua por la lluvia. Entonces escuchó unos gritos, cuando se giró, vio a un policía con una linterna haciendo señales para avisar que había encontrado a la joven desaparecida y esa no era otra más que ella misma. Pudo ver como se llevaban su cuerpo al depósito, pero no podía marcharse de ese lugar, había algo que la ataba y no la dejaba avanzar. 

Pocos días después de su muerte, cuando la policía había abandonado la escena del crimen, apareció Jezabel, su hermana. Llevaba puesta su capucha roja tan característica. Intentó acercarse y hablar con ella, su hermana era bruja y podría escucharla, podría avisarle de lo sucedido y así sería libre para cruzar al otro lado, pero el dolor que Jezabel sentía era tan intenso que se cerró en banda y no lograba escuchar nada ni a nadie.

Pasaron los meses y Eli veía como cada día después de clase su hermana visitaba su tumba y después visitaba el lugar donde murió. Pensaba que algo se les había escapado a los policías y que ella lo encontraría. Una pista que reabriese el caso de su hermana, algo que sirviera para encontrar aquél joven que se había llevado a Eli para no volver nunca más.

A Eli se le partía el corazón de ver así a Jezabel, pero un día todo cambió. Era el día de Halloween y Jezabel, en un ataque de rabia, había golpeado una piedra y esta había ido a parar junto a un objeto brillante. Instintivamente Eli se llevó las manos al cuello y se dio cuenta, por primera vez en unos meses, que su colgante con la cruz celta había desaparecido. Al fin entendía por qué estaba atada a aquél lugar y no a su familia, como era lo normal.

Jezabel cogió la cadena y se la llevó. De pronto Eli sintió como si alguien la arrastrase, era el collar, estaba atada a ese collar. Siguió a su hermana hasta el campus de la Universidad, la vio sentada en su árbol preferido escribiendo un hechizo.

Eli: ¿De invocación? Pero si estoy aquí. ¿Por qué no me escuchas? Eres médium, deberías oírme. No lo entiendo. ¡EHHH HOLAAAA! Imposible, desisto.

Oliver: No se lo tengas en cuenta, está sufriendo y eso le ciega, no es culpa suya. Además, no suelen permitir comunicación con nuestros seres queridos hasta que estos han comenzado a superar nuestra pérdida.

Eli: Ups, qué susto. ¿También eres un fantasma?

Oliver: Lo siento, preferimos que nos llamen espíritus, pero sí.

Eli: ¿Por qué todavía no has cruzado? 

Oliver: Quiero despedirme de mi hija, pero no encuentro el modo de hacerlo y sería muy grosero por mi parte pedírselo a tu hermana en estos momentos, por lo que supongo que tendré que esperar un poco más.

Eli: Gracias por no agobiarla, ahora mismo no creo que pueda con nada de esto. Lo que no entiendo es por qué quiere invocarme, si sigo aquí.

Oliver: Pero ella no lo sabe, de ese modo hará que preste más atención a los detalles y puede que su don deje de estar bloqueado.

Eli: No puede ser. ¡Es él!

Oliver: ¿Quién? 

Eli: Aquél que está aparcado en un coche rojo, es el vampiro que me mató y… No, no puede ser. La observa a ella. No permitiré que le haga a mi hermana lo mismo que me hizo a mí.

Oliver: Tranquila, tu hermana estará a salvo. Mira allí. ¿Ves a esos dos chicos?

Eli: ¿Dónde?

Oliver: Allí, junto a la bandera.

Eli: Sí. ¿Qué pasa? 

Oliver: El joven de la izquierda es un hombre lobo y está enamorado de tu hermana desde que eran unos críos.

Eli: ¿Michael un hombre lobo? Sabía que estaba tras mi hermana, pero nunca imaginé que fuese un hombre lobo.

Oliver: Vosotras las brujas sois muy listas para muchas cosas, pero demasiado despistadas para otras.

Eli: Lo sé. ¿Crees que la protegerá?

Oliver: Dalo por hecho, es su perro guardián.

Entonces Jezabel se levantó y salió a correr, por lo que arrastró con ella a Eli que se despidió del anciano con un grito ahogado, menos mal que no podía escucharla nadie.

Estuvieron en casa recogiendo velas y hierbas aromáticas. Jezabel lo guardó todo en su mochila junto al incienso de romero, un encendedor y agua bendita. Cogió su athame y lo ocultó en su bota, por si le era necesario y se marchó rumbo al cementerio donde se encontraba enterrada Elizabeth.

Al llegar a la tumba, Eli se quedó atónita viendo su nombre escrito en una lápida de mármol blanco, con el símbolo de la triqueta dibujado en oro sobre la inscripción.

“A la mejor hija, hermana y amiga, que la Diosa te guíe en tu camino hacia el otro lado. Te queremos Eli.” 
No podía derramar lágrimas, pero su pena era tan grande que no hacía falta verla llorar para ver lo hundida que se sentía. Jezabel estaba preparando todo el ritual, colocando las velas blancas en círculo, el colgante de su hermana sobre su lápida, encendiendo el incienso y una vez estuvo todo listo, se sentó junto a la tumba de su hermana a recitar el hechizo que había escrito bajo el gran roble que adornaba el campus. Eli sintió que alguien las observaba y al echar un vistazo tras de sí, vio movimiento en uno de los árboles, se puso a la defensiva, pero al ver que solo era Michael, el perrito faldero de su hermana, se relajó.

Notó que algo la atraía hacia la lápida y cuando se quiso dar cuenta estaba otra vez volando unos metros por encima del suelo.

Jezabel: ¡HERMANA!

Eli: ¿Me ves?

Jezabel: Claro que te veo. Al fin estás aquí, te he echado mucho de menos.

Eli: Siempre he estado aquí, no me marché. Sigo atada al collar y debo avisarte. Estás en peligro, aquél chico…

James: Vaya, vaya. Reunión de hermanas. Al fin te conozco querida. Pero más vale tarde que nunca, sobre todo si sabes tan bien como tu hermana.

Eli: ¡CORRE JES, CORRE!

El vampiro se abalanzó sobre Jezabel y ésta intentó repeler su ataque con un remolino de viento, pero el vampiro era muy fuerte y consiguió aproximarse más a ella, entonces golpeó el suelo y lo agrietó, pero fue listo y de un salto se colocó a su espalda, estaba a punto de matarla cuando Eli se lanzó sobre él, pero era un fantasma y lo atravesó, el vampiro se rió mientras Jezabel se resistía, cuando estaba a punto de morderla, un gran lobo gris apareció de la nada y se lanzó a por el vampiro, tirándolo al suelo y haciendo que soltase a la bruja que quedó medio inconsciente al golpearse la cabeza.

Eli se aproximó a su hermana y le habló para que ésta se levantase, le costó un poco pero mientras el lobo y el vampiro luchaban, Jezabel se despertó y echó a correr. Eli le mostraba el camino, era imposible salir de allí sin luz, ya que la linterna la había dejado en la tumba y las nubes habían vuelto a ocultar la luna llena que les servía de alumbrado. Decidieron que lo mejor sería esconderse, por lo que bajaron hasta una cripta.

Eli: Rápido, métete en el ataúd.

Jezabel: ¿Estás loca? No pienso hacerlo.

Eli: Hazlo hermana, ese es el vampiro que me mató.

Jezabel: Lo sabía, pero no había pruebas de ello, por poco me toman por loca y me encierran cuando se lo conté a nuestros padres y a la policía, por ello te llamé, para que me ayudases a vengarte.

Eli: Michael lo hará por las dos, ahora escóndete por favor.

Jezabel: ¿Michael? ¿Dónde…?

Eli: Te lo explicaré luego, a prisa. El olor a muerto ocultará un poco el tuyo.

Jezabel estaba asqueada, pero no le quedaba otra, así que abrió a duras penas la tapa del ataúd y se ocultó junto al anciano que allí había, o mejor dicho, junto a lo que quedaba de aquél hombre que había sido devorado por los gusanos. Jezabel sentía arcadas y no aguantaría mucho en aquél lugar y así fue, pocos minutos después el ataúd se abrió y el vampiro se asomó.

James: Aquí estabas, chica mala. Pero, ¿sabes qué? Soy muy buen cazador y tú eres mi presa.

Eli: Noooo.

CONTINUARÁ

sábado, 13 de junio de 2015

Halloween Night. Capítulo 1º




Era la noche de Halloween en una ciudad como cualquier otra, pero esa noche tenía algo especial. La luna llena más grande, que se había visto en años, por aquellos lares, estaba en lo más alto, iluminando la ciudad.
La noche que precede al día de los difuntos, es la más mágica del año, en ella, el velo que separa el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se hace más tangible. Esa noche, las criaturas que pueblan la tierra vagan por el mundo sin miedo a ser descubiertas, es la noche en la que los muertos caminan entre los vivos y es la noche en la que se basa nuestra historia.

AULLANDO A LA LUNA

Unas horas antes de la media noche.

Michael era un joven deportista, un atleta sin igual. Campeón con el equipo de rugby de su facultad, equipo al que llamaban “Los lobos de Michael”, debido a su capitán. Cada año vencían sin problemas al equipo rival, lo que les había llevado a ser conocidos por toda la ciudad. Además, Michael era campeón nacional de natación y el campeón mundial más joven de triatlón. Por todo ello, Michael era el chico más cotizado de la Facultad de Veterinaria, las jovencitas bebían los vientos por él, pero nuestro atleta solo tenía ojos para Jezabel, una joven de la Facultad de Psicología, próxima a la suya y que era la única que no le prestaba atención. Se conocieron un día de partido en el que sus facultades se enfrentaban y él enseguida le pidió salir juntos, lo malo es que ella no estaba por la labor y le rechazó, desde entonces intenta descifrar el secreto que Jezabel esconde y que la hace casi inaccesible.

Michael: Mírala, allí está. Tan guapa como siempre.

Pete: Tío pasa de ella, siempre igual. Si yo fuese tú, teniendo a todas detrás de mí, me olvidaría de esa chica. 

Michael: Pero tú no eres yo. Las demás están vacías, son comunes y lo común abunda, ella no, ella es especial y por eso me gusta.

Pete: Tú mismo, pero no te quejes si te vuelve a dar calabazas, estamos en Halloween y eso en esta época abunda.

Pete se marchó a clase, tenían un examen y ya llegaban con la hora justa. Michael se marchó detrás de su amigo, no sin antes echar un último vistazo a la joven Jezabel, sentada a los pies de un gran roble y escribiendo en lo que parecía un diario. Estaba tan absorta en sus pensamientos y en las palabras que escribía, que no se percató de nada.

Pasadas unas horas, Michael salió del examen y fue directo a buscar a Jezabel, pero no la encontró por ninguna parte, las clases habían terminado por ese día y el campus estaba casi vacío. Le dio vueltas a la cabeza para imaginarse dónde podría estar.

Michael: ¿Dónde van las brujas en Halloween?... A los cementerios.  

Cuando Michael se disponía a marchar en su coche, a buscar a Jezabel en cada cementerio de la ciudad, recibió una llamada, era su padre.

Michael: Dime.

Jacob: ¿Dónde estás hijo? Sabes que esta noche hay luna llena, debes volver a casa.

Michael: No puedo volver, mi instinto me dice que Jezabel está en peligro y he de ayudarla.

Jacob: ¿Jezabel? ¿Otra vez esa bruja? La chica fue inteligente al rechazarte, las brujas y los hombres lobos no pueden estar juntos. Hemos colaborado con ellas durante siglos, pero jamás nos hemos mezclado entre nosotros.

Michael: Siempre hay una primera vez.

Jacob: No Michael, no siempre. Debes regresar, puedes ser un peligro si te conviertes y sabes que no somos capaces de controlarnos.

Michael: Tendré cuidado, además, esta noche la luna apenas se ve, está demasiado nublado y tiene pinta de llover.
Jacob: Lo sé, huelo en el aire la humedad. Pero sabes que solo hace falta que un poco de luz te toque para convertirte. ¡Ven a casa!

Michael: No puedo. No me esperes levantado.

Michael corrió bajo la lluvia buscando en cada cementerio, si no encontraba nada regresaba al coche y ponía rumbo a otro lugar más alejado. Al tercer intento lo consiguió, allí estaba ella, empapando sus ropas negras como la noche bajo la lluvia, por ello le costó reconocerla. Estaba arrodillada a los pies de una tumba, con una vela blanca en la mano y recitando algo en voz alta. De pronto algo pasó, de la tumba salió un humo blanco que se elevó unos metros por encima de la lápida y  fue volviéndose más nítido, hasta convertirse en una joven vestida de blanco y casi traslúcida. Era un fantasma. 

Michael no daba crédito, sabía que Jezabel era una bruja, esas cosas se notaban, pero cuando la escuchó gritar con lágrimas en los ojos… “HERMANA”, se le partió el corazón y se escondió, más si cabe, tras el árbol que le ocultaba.


Michael: Es su hermana, ahora lo entiendo todo.

Jezabel había perdido a su hermana meses antes y por ello iba siempre de negro, por ello estaba la noche más mágica del año sola, en un cementerio, buscando respuestas. Michael no lo pudo evitar y lanzó un aullido a la noche que a Jezabel le heló la sangre. Hizo temblar a la bruja que permanecía con los ojos llorosos a los pies de su hermana muerta.

Michael estaba a unos cientos de metros más atrás, escondido tras un gran olmo que le ocultaba a duras penas. Su gran oído le permitía estar al tanto de todo lo que sucedía entre Jezabel y su hermana, pero guardando una distancia prudencial. 

De pronto algo cambió en el ambiente, la lluvia cesó y pudo reconocer un olor que le resultaba asquerosamente familiar. Un vampiro se había posado en lo alto de una cripta cercana, estaba agazapado observando a la bruja y al fantasma, hasta que decidió interrumpir la conversación. 

Michael se estaba desesperando, no podía escuchar apenas nada debido a la tensión del momento y sabía que su bruja corría peligro, por lo que se preparó para atacar. Lástima que la luna siguiese oculta tras las densas nubes, le hubiese encantado arrancarle de cuajo la yugular a ese maldito monstruo.
Sintió como se rompía por dentro al ver como el vampiro se abalanzaba sobre la bruja y como ésta movía deprisa las manos creando un remolino de aire que mantenía al vampiro a raya. La bruja dio un pisotón en el suelo y éste se agrietó. El vampiro era fuerte y estaba consiguiendo vencer las defensas de la bruja, poco a poco, con paso lento se aproximó a ella mientras le mostraba los dientes. El fantasma intentaba ayudar a su hermana, pero los golpes que propinaba al vampiro le atravesaban como mantequilla. 

Cuando el vampiro alcanzó a la bruja, se posicionó a su espalda y la agarró por la cintura, las nubes se disiparon y la luz de la luna inundó todo el valle, alcanzando a Michael de lleno y haciéndole caer de rodillas al suelo mientras se rasgaba la ropa que le cubría el torso. 

Jezabel solo alcanzó a escuchar un aullido, el mismo aullido que momentos antes le había helado la sangre y a ver la silueta de un gran lobo gris corriendo hacia ella, después cayó al suelo y todo se volvió oscuridad. 


CONTINUARÁ…

viernes, 27 de marzo de 2015

El corazón del mar

Este cuento es un reto que me puso una amiga a ver si era capáz de juntar en la misma historia espectros, polstergeilst, sirenas y transformers. Pues aquí está :P



Mike: No me diga eso doctor, no me diga que he perdido a mi esposa. ¡Vuelva ahí dentro y sálvela!
Doctor: Lo siento señor Williams, pero no hemos podido hacer nada. Su esposa llegó casi muerta al hospital, en la ambulancia no pudieron hacer nada, había perdido mucha sangre. 
Mike: No puede ser, no. No por favor.

Mike se sentó en la sala de espera, estaba desolado y rompió a llorar. El doctor se marchó, tenía que trasplantar los órganos de la esposa de Mike, era donante y el tiempo corría en su contra.

Doctor: ¿Qué tenemos aquí?
Enfermera: Mujer blanca de unos 25 años de edad aproximadamente. Tiene varios traumatismos y el corazón comenzó a fallar hace unos instantes. La causa ha sido una costilla rota incrustada en él, es un milagro que siga con vida. La mantenemos enchufada a una máquina hasta dar con algún pariente vivo, pero no hemos conseguido averiguar quién es, no aparece en las bases policiales. Hemos hecho las pruebas pertinentes y es una posible receptora compatible con la señora Williams.
Doctor: Muy bien. Prepárenla para la intervención. 

ANTES

Telxinoe se encontraba cerca de la costa, algo terminantemente prohibido para los de su especie. Le apasionaba salir del agua y mezclarse con la gente. Se dirigió a su cueva secreta, donde guardaba un vestido que había encontrado flotando en el mar y le quedaba muy bien puesto. Se subió a una roca esperando que los rayos del sol secaran su piel, para que su cola de sirena diese paso a dos esbeltas piernas.
Tras vestirse, salió de la cueva procurando no mojarse y bajó a la playa. Le gustaba sentir la arena entre sus dedos. Ese día la playa estaba casi vacía, no tenía pinta de que fuese a llover, pero hacía frío y se levantó viento. De pronto, vio como un niño se lanzaba a la carretera a por una pelota y un coche que no frenaba estaba a punto de atropellarlo. Sin pensárselo dos veces, se lanzó hacia el niño, le empujó hacia un lado y ella recibió el golpe. El conductor se dio a la fuga y los padres del niño intentaron socorrerla, de pronto un joven se detuvo con su Camaro amarillo y se ofreció a llevar a la joven al hospital.


Al llegar, la joven presentaba varios traumatismos y su corazón apenas latía. El joven mientras hablaba con las enfermeras explicándoles la situación, recibió una llamada. Su mujer estaba muy grave, en el mismo hospital. Al parecer, se vio envuelta en un atraco que salió mal y fue alcanzada por un disparo.
Mike se puso nervioso, le pidió a la enfermera que le dijese dónde se encontraba su mujer y tras verlo en el ordenador, la enfermera le acompañó a la sala de espera frente a los quirófanos.

AHORA

Mike estaba sentado en la cama de su dormitorio, con las cortinas cerradas y la ropa sucia tirada por el suelo junto a un montón de cajas de pizzas y botellas de whisky vacías.
Su hermano Jeff decidió pasarse para levantarle el ánimo, ya hacía dos semanas desde la muerte de Beth y aún no levantaba cabeza.


Jeff: ¿Ha visto como tiene todo esto, teniente?
Mike: Déjame en paz Jeff. Lárgate, no tengo ganas de nada.
Jeff: La excedencia que te dieron no durará eternamente. Debes reponerte. ¿Qué pensaría Beth si te viese así?
Mike: No me importa nada. Ella ya no está y yo no tengo ganas de seguir viviendo sin ella.
Jeff: No digas eso hermano. Ella no querría oír eso y lo sabes.
Mike: ¿Y tú que sabes? No tienes ni idea. Si ese día no hubiese llegado tarde por socorrer a una desconocida, ahora Beth seguiría viva.
Jeff: O estaríais los dos muertos, eso no lo podemos saber. Salvaste una vida, no te culpes por eso.
Mike: Claro que me culpo, salvé la vida equivocada.

VARIOS MESES DESPUÉS

Mike había vuelto a su trabajo en el ejército, estaba en una unidad especial que trabajaba con unos extraterrestres, llamados Transformers. Dichos extraterrestres tenían la capacidad de transformarse en automóviles y permanecer ocultos entre la gente a simple vista. El gobierno, a cambio de trabajar para ellos, les permitía quedarse en el planeta.
Bumblebee: Siento mucho lo de Beth, Mike.

Mike: Gracias chico. Pero el mundo no se detiene por nadie y mucho menos por mí. Tenemos trabajo.

Bumblebee y Mike, fueron hasta la playa, tenían que detener a un terrorista que intentaba entrar en el país haciéndose pasar por inmigrante ilegal.

Mike: Equipo uno, informe.
Equipo 1: En posición.
Mike: ¿Equipo 2?
Equipo 2: En posición.
Mike: A mi señal…. ¡AHORA!

Los dos equipos salieron de las rocas tras las que se ocultaban y los inmigrantes, que eran terroristas disfrazados, comenzaron a abrir fuego. Los equipos se desplegaron y consiguieron detener a los terroristas, excepto a uno de ellos que escapó.

Mike: Iré a por él.

Mike persiguió al terrorista hasta el interior de una cueva, donde fue sorprendido y herido por un balazo en un costado que le hizo caer al agua inconsciente. El terrorista escapó, pero no sin antes recibir un balazo de Mike, que terminaría con su vida minutos después.
Telxinoe vio lo sucedido, estaba oculta bajo el agua en las proximidades de la cueva. Sin pensárselo mucho, se lanzó a por el joven y le rescató.

VARIOS MINUTOS DESPUÉS

Ceasg: No puedo creer que hayas traído a un humano a nuestra ciudad, como tu padre se entere te mata. Sobre todo, después del disgusto que le diste con lo de tu accidente.
Telxinoe: Amiga, es él. El hombre que me salvó.
Ceasg: No me lo puedo creer.
Telxinoe: No tenía elección, de cualquier modo incumplía una norma. Las sirenas estamos en deuda con el humano que nos salva la vida, hasta devolverle el favor. Eso estoy haciendo, le hirieron y le salvé. No podía haberlo hecho si no lo llego a traer aquí.
Ceasg: Pero ningún humano puede saber de nuestra existencia o terminarían con todos nosotros. 

Telxinoe: Lo sé. Estaba inconsciente cuando le traje y cuando me lo lleve de aquí, le dormiré para que no pueda ubicarnos. Aquí dentro parecemos humanos normales, no lo sabrá.
Mike: ¿HOLA? ¿DÓNDE ESTOY?

Ceasg se marchó dejando sola a Telxinoe con Mike.

Telxinoe: ¿Estás bien? Me llamo Telxinoe.
Mike: Creo que sí. Soy Mike. ¿Dónde estoy?
Telxinoe: En unas instalaciones privadas. Te dispararon y te traje aquí para curarte.
Mike: ¿Eres médico?
Telxinoe: Algo así.
Mike: Tu cara me suena. ¡¿Eres tú?!
Telxinoe: Quería agradecerte que me salvases la vida. Cuando vi cómo te disparaban y que caíste al agua inconsciente, no pude hacer otra cosa que devolverte el favor. Gracias, de verdad.
Mike: No puedo quedarme aquí y no me des las gracias. Por salvarte a ti, mi mujer murió. Me entretuve  y la asesinaron.


Telxinoe quedó en shock.

Telxinoe: Yo… yo… No deberías haberme salvado. No es justo.

Mike se dio cuenta de su error. Miró a Telxinoe de arriba abajo. Vio sus largas piernas, sus curvas de infarto, su pelo rubio ondulado y llegó a sus ojos del color del mar embravecido. Ella no tenía la culpa de nada.

Mike: Lo siento mucho, suelo ser un bocazas. No fue culpa tuya, no fue culpa de nadie. Tan solo el peor momento y el lugar equivocado.

Hasta ese momento, Mike había culpado al médico, al conductor borracho, que por cierto ya estaba cumpliendo condena gracias a los testigos, a su mujer por morirse y dejarle solo, a sí mismo por no llegar a tiempo y a Telxinoe, por haber sido su obstáculo en el camino. Por primera vez en mucho tiempo, se daba cuenta que no estaba en su mano cambiar el destino, tan solo afrontarlo.


Telxinoe: No te preocupes, te recuperarás. Ahora te llevaré de vuelta, pero tengo que sedarte. Estás en unas instalaciones secretas y no deberías estar aquí, por lo que te pido que confíes en mí.
Mike: De acuerdo, soy militar, se lo que es secreto, demasiado bien.

Telxinoe se sentó en su cama, en la que estaba tumbado Mike y le puso una inyección, al hacerlo, Mike se fijó en su pecho, no lo pudo evitar, un botón travieso se había desabrochado en su blusa y resaltaba sus encantos. Mike se dio cuenta de la cicatriz que Telxinoe tenía en el pecho. Había algo en esa chica que le resultaba familiar, era como si al estar cerca de ella se sintiese en casa.

Mike: ¿Qué te pasó?
Telxinoe: Tuvieron que hacerme un trasplante de corazón el día del accidente. Una costilla lo perforó.

Mike empezó a atar cabos, Telxinoe llevaba el corazón de Beth, por ello sentía esa cercanía hacia ella. Alargó la mano y la posó en el pecho de Telxinoe, que se quedó helada.

Mike: Beth…

Y se quedó dormido. Telxinoe se levantó de golpe y se llevó las manos hacia el pecho. Su donante era la mujer de ese hombre. Qué cruel podía llegar a ser el destino. Una lágrima le resbaló por la mejilla mientras se apretaba el pecho. Se quitó la ropa, le puso una máscara de oxígeno a Mike y abrió la puerta de la cámara despresurizadora que le daba acceso al océano. Se lanzó al agua, rápidamente su cola verde azulada apareció tan resplandeciente como siempre y cuando nadie la observaba, tiró de Mike hasta llegar a la costa. Decidió dejarle en la cueva, no podía arriesgarse a ser vista. Le depositó en un saliente, le retiró la máscara y la guardó en su escondite. Después, se tumbó junto a él y se quedó dormida por el esfuerzo.
Cuando Mike abrió los ojos, estaba casi seco. De pronto miró junto a él y vio a Telxinoe allí, desnuda. Recorrió con su mirada cada centímetro de su piel y estuvo a punto de posar su mano encima de la cicatriz, pero la cordura volvió a apoderarse de él y la retiró. Telxinoe se despertó y al sentirse observada, sintió mucha vergüenza e intentó saltar al agua, pero Mike la retuvo y le puso su cazadora encima.


Mike: Gracias por salvarme, pero no entiendo nada. ¿Por qué estás desnuda?
Telxinoe: No te lo puedo explicar. Es alto secreto.
Mike: ¿Qué estés desnuda es alto secreto? Vaya, creo que tu unidad es mucho más divertida que la mía.
Telxinoe: Tengo que irme.
Mike: Por favor Beth, no te vayas.
Telxinoe: No soy Beth.
Mike: Lo sé, lo siento. Por favor, acompáñame, tenemos que hablar.
Telxinoe: No puedo, me estarán buscando.
Mike: Por favor, solo hasta mi coche. Guardaba algo por si algún día me encontraba con un donante de mi mujer. No tengas miedo, no te voy a hacer daño.
Se pusieron en marcha y cuando Bumblebee los vio llegar se transformó.
Mike: ¿Qué haces Bee? ¡Te puede ver alguien!
Bumblebee: Tranqui Mike, hice un barrido antes.
Telxinoe: ¿Qué es eso?
Telxinoe se desmayó.
Mike: Bravo chico, la dejaste KO.
Bumblebee: Ey, no tengo la culpa de ser irresistible para el sexo femenino de tu especie. –Hizo sonar la música de James Bond.-
Mike: Vamos a casa.
Bumblebee: Sí jefe.

Mike cargó en brazos a Telxinoe y la metió en el asiento del copiloto, le puso el cinturón y en cuanto se montó en el asiento de conductor, Bumblebee les llevó a toda pastilla hacia casa de Mike.
Al llegar, Mike dejó el coche en el garaje y metió a Telxinoe en su casa. La tumbó en el sofá y preparó algo de beber para cuando la joven se despertase, le haría falta.

Bumblebee: Jefe si me lo permite, me cambiaré el aceite mientras tanto, si me necesita, solo pegue un grito.

Mike: Claro amigo, te doy la noche libre.
Cuando Mike se sentó en el suelo junto a ella, la observó dormir tan plácidamente que le dieron ganas de abrazarla y besarla.
Mike: No puede ser. Ella no es Beth, mi Beth. No quiero a nadie más que no sea mi Beth.

Entonces, la cadena de música se encendió y comenzó a sonar una canción que Mike reconoció enseguida.

Mike: ¿Qué demonios pasa aquí?

La chimenea se encendió sola y de ella salió una luz blanca que se mostró ante él con la forma de su mujer. A Mike se le llenaron los ojos de lágrimas.

Mike: Beth… ¿Eres tú?

Beth: Si cariño, soy yo.
Mike: ¿Pero cómo? No es posible.
Beth: No hay nada imposible, solo poco improbables. ¿Recuerdas? Tú eres quien me decía esa frase cada vez que yo quería rendirme en alguno de mis alocados proyectos.
Mike: ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te rendiste y me dejaste solo?
Telxinoe: No me rendí Mike, tan solo era mi momento, igual que dentro de muchos años llegará el tuyo y además, no estás solo, ya no.
Mike: ¿Ella? – Mirando a Telxinoe.-
Beth: Sí. La quieres. Desde que la viste tirada en aquél frío suelo, sentiste algo por ella, no lo puedes negar. Hoy al verla lo recordaste. No es porque lleve mi corazón, no soy yo, es ella, ella será el amor de tu vida, la persona con la que envejecerás y tendrás los hijos que yo no pude darte. ¿Recuerdas lo que siempre te decía acerca de ser donante de órganos?
Mike: Querías ser inmortal, seguir viviendo eternamente y salvar vidas, por eso te hiciste enfermera y donante de órganos el primer día.
Beth: ¿Y recuerdas lo que te dije el día de nuestra boda? ¿Cuáles fueron mis votos?
Mike: En la salud y en la enfermedad, ni si quiera la muerte nos separe. Por una eternidad juntos.
Beth: Lo estoy cumpliendo. Es una buena chica, un tanto especial, pero a ti las rarezas te gustan. Primero te casaste con una bruja, después tuviste un extraterrestre de mascota motorizada y ahora…
Mike: ¿Ahora qué?
Beth: Lo sabrás a su debido tiempo, solo espero que sigas siendo tú mismo y no le cierres la puerta por ser diferente.
Telxinoe: ¿Qué ha pasado?
Mike: Tranquila estás en mi casa.

Cuando Mike miró a la chimenea, el fantasma de su esposa había desaparecido, el fuego se había apagado y el reproductor de música estaba vacío. 

Mike: Toma, bebe un poco de agua, te sentará bien.
Telxinoe: No, agua no.

Telxinoe intentó apartar el agua y el vaso se le resbaló a Mike de las manos, cayendo en las piernas de Telxinoe, que al instante desaparecieron dando lugar a su cola de sirena.
Mike se levantó de golpe y Telxinoe se sintió avergonzada.

Mike: ¿Eres… una sirena?
Telxinoe: Mi padre me matará.
Mike: ¿Por qué?
Telxinoe: Nadie podía saberlo, ahora llegarás con tu ejército y acabarás con todos los de mi especie.
Mike: Jamás haría eso.
Telxinoe: Claro que sí. El hombre se cree superior, llega con sus redes y arpones y acaba con todas las especies que habitan los océanos. ¿Por qué ibas a ser tú diferente?

Mike se sentó en el sofá junto a Telxinoe, le cogió la cara con las manos y se puso a menos de diez centímetros de ella.

Mike: Porque te quiero. Lo supe desde el momento en que te vi, pero sufrí un duro golpe y he estado perdido hasta que te he vuelto a encontrar.
Telxinoe: No me mientas, solo me quieres porque en parte te recuerdo a tu mujer, por mi cicatriz.
Mike: No, eso creía yo, pero me he dado cuenta que te quise en el momento en que te vi. Amé a mi esposa, pero el destino da muchas vueltas. Sé que alguien ahí arriba te puso en mi camino por una razón, no volver a estar solo nunca más. Te quiero Telxinoe.
Telxinoe: Estás loco. Soy una sirena.
Mike: Puedes vivir fuera del agua. Si quieres, venderé mi casa y compraré una junto a la playa, con cala privada. Podrás ir y venir a tu antojo. No quiero cortarte las alas.
Telxinoe: Mike.
Mike: Dime.
Telxinoe: Soy una sirena, tengo cola, no alas.
Mike: Jajajaja. ¿Eso es un sí?

Telxinoe lo pensó un instante. En verdad estaba enamorada de ese hombre que apenas conocía, no sabía si los sentimientos eran propios, o de aquél corazón prestado. Miró a los ojos verdes de Mike y entonces,  una voz se abrió paso en su cabeza. 

Beth: Hazle feliz, es un buen hombre, se lo merece. Y tú también.
Mike: Bueno ¿qué dices? ¿Te gustaría pasar el resto de tu vida junto a mí?
Telxinoe: Podría intentarlo.

Entonces Mike se lanzó y la besó. Estaba tan feliz que no dejaba de besarla y decirle te quiero al oído.

Telxinoe: Espera.
Mike: ¿Qué pasa? ¿Hice algo mal?
Telxinoe: No, pero se nos olvidaba algo muy importante. Mi padre.
Mike: ¿Tengo suegro? Será un honor conocerle.
Telxinoe: Aún no cantes victoria, es el rey y no creo que le siente muy bien todo esto.
Mike: ¿Eres una princesa?
Telxinoe: Sí.
Mike: Vaya. Pues tendrás que ir a decirle a mi futuro suegro que quiero que esté presente en nuestras vidas y que no se preocupe porque ni sé dónde está vuestro refugio ni lo quiero saber. Le esperaré donde él me diga para conocerle y presentarle mis respetos.
Telxinoe: Vaya, eso creo que te dará puntos.
Mike: Eso espero.

MÁS TARDE

Mike estaba sentado en la playa, hacía horas que Telxinoe se había sumergido y no daba señales de vida. De repente, su melena rubia apareció entre la espuma de las olas, precedida por unos puntos más, que aunque estaban distantes, se podía apreciar que eran unas veinte cabezas más.

Telxinoe: ¿Preparado? Entra al agua.
Mike: ¿Segura?
Telxinoe: No esperarás que salgamos nosotros.
Mike: No claro.

Mike se quitó los zapatos y la camiseta, se bajó los pantalones y se quedó en calzoncillos. Se introdujo en el agua y se vio rodeado por una veintena de sirenas hembras y machos.

Tritón: Tú debes de ser Mike.
Mike: Sí señor.
Tritón: Eres el humano que intente robarme a mi hija.

Mike: Eso jamás, señor. Mi intención es comprar una casa en primera línea de playa para que su hija se sienta libre de ir y venir cuando quiera. Me gustaría además que usted y su familia formasen parte de nuestra vida, no la quiero separar de nadie, solo quiero incluirme en su vida. Prometo que la cuidaré mejor que a mi propia vida.
Tritón: Tú fuiste el joven que la salvó. ¿Qué sabes del hombre que la atropelló?
Mike: Lo cogieron y está preso.
Tritón: ¿Y qué opinas de que mi hija lleve el corazón de tu mujer muerta?
Telxinoe: ¡PADRE!
Mike: No importa, puedo contestarle. Verá señor, pensé que un hombre solo se podía enamorar una vez en la vida, pero me equivocaba, porque yo lo hice dos veces. Me siento muy orgulloso de que su hija lleve el corazón de mi mujer. Beth era una mujer muy buena y su hija también lo es. Mi mujer siempre quiso salvar vidas y al hacerlo, salvó la vida de la mujer que amo. En realidad no la he perdido, se que una parte de ella está en su hija, pero no es la parte de ella que me enamoró.
Tritón: Odio decir esto, pero hija, has dado con el único hombre bueno que he tenido el placer de conocer. Os doy mi bendición.

AÑOS MÁS TARDE

Telxinoe: Poseidón, no corras mucho y no te arrimes mucho a los corales, cortan. Ahhh y haz caso a tu tío.
Poseidón: Sí mamá.

Mike: Ale corre.
Mike y Telxinoe, ven como su hijo se aleja con su tío para recibir la iniciación junto a los de su especie.
Mike: ¿Y ahora qué?
Telxinoe: Tiene que pasar allí veinticuatro horas, después iremos y comenzará su iniciación.
Mike: ¿Iremos?
Telxinoe: Sí, mi padre al final te ha tomado cariño y te deja asistir, eso sí, bajo sedación. Pero no le digas que se me escapó lo de que te había tomado cariño.
Mike: Ya era hora, después de cinco años, creo que se ablandó el viejo. Jajaja
Bumblebee: ¿Y esa ceremonia no podía ser en tierra? Me la voy a perder.
Mike: Tranquilo, yo te la grabo.
Bumblebee: No es lo mismo.
Telxinoe: Si quieres venir…
Bumblebee: No gracias, el agua y mis bujías no se llevan muy bien. Que lo paséis muy bien.
Jajajajaja – Todos al unísono.-


↓FIN↓