jueves, 28 de febrero de 2013

Soñando con él. Capítulo 1º

Bajó las escaleras del chalet a toda prisa, pasó por la cocina, recogió un par de galletas de la alacena y salió volando por la puerta de su casa (no literalmente, claro). Llegaba tarde, como siempre. Esa noche había vuelto a soñar con él. No sabía quien era, ni porqué aparecía cada noche en sus sueños, tan solo ansiaba la llegada de la noche, para volver a ver esos ojos verdes esmeralda que la transportaban a otro mundo.
Llegó al trabajo con la hora justa, se cambió y lo preparó todo para la consulta. El primer paciente era muy puntual, era un obseso compulsivo del orden y le vendría bien que fuese su primer paciente de la mañana, tenía la manía de hablar y no escuchar a nadie, por lo que Becky podría abstraerse y pensar en él.
Mientras Roger hablaba de la forma más idónea para evitar la entrada de gérmenes en una casa (ya era la 4ª vez esa semana), Becky recordó su sueño.
Se encontraba en un lugar oscuro, sentía como el frío le erizaba el vello y como el miedo se apoderaba de ella. De pronto una luz se vislumbró al fondo del interminable pasillo donde se encontraba, se dirigió corriendo hacia ese lugar y entró en una estancia alumbrada por velas rojas colocadas sobre una mesa repleta de pétalos de rosas rojas, vestida con un mantel negro de seda y dos copas de cristal de murano color ambarino repletas de un líquido rojizo, que no podía distinguir.
Al lado de la mesa estaba él, con los ojos verdes más penetrantes que jamás había visto y una dentadura impecable. Se encontraba de pie, vestido con un traje hecho a medida y con una rosa roja recién cortada en las manos.
No podía apartar la vista de él. Le tendió una de las copas y Becky la cogió con las manos temblorosas. Al mirar el fondo de la copa, se dio cuenta que el líquido que contenía era sangre. Le miró, él la sonrió y ella despertó de su sueño. ¿El despertador? No, el timbre que indicaba el final de la sesión de Roger.
Ambos se despidieron hasta la próxima semana. Y Becky se preparó para recibir a un nuevo paciente. Con los nuevos pacientes se reservaba más tiempo, por lo que esta vez debería estar atenta y hacer sus anotaciones de costumbre. Problema, posible causa y posible tratamiento a seguir. Es la primera sesión, tampoco se pueden hacer milagros.

Becky: Entre, por favor.

La puerta se abrió y allí estaba él. No podía ser el mismo, pero lo era, esos ojos eran inconfundibles. Sonrió y se presentó.

Jeremy: Buenos días doctora. ¿Ha dormido bien esta noche? (Con una pícara sonrisa asomando a los labios).
Continuará...