sábado, 7 de julio de 2012

La exposición maldita 4ª parte

Hanna se despertó con el ruido de las olas ¿estaba en la playa? Cuando se fue a dormir, estaba en su cama. ¿Qué había sucedido?
Se incorporó y vio que estaba echada sobre una cama hecha con hojas de palmera. Se hallaba en una cabaña de madera, suspendida a unos 10 metros de altura sobre el nivel del mar. Estaba reposando sobre unos pilares que desde su posición no apreciaba a ver. Buscó el modo de salir, vio un palo que descendía hasta la arena. Decidió descender por el, menos mal que solo tenía que bajar y no volver a subir, porque no lo haría ni queriendo.
Al llegar a la playa, los dedos se le hundieron en la arena, estaba caliente, pero no quemaba. Tenía un tacto sedoso y comenzó a juguetear con la arena entre sus dedos. Se quedó absorta unos segundos, tiempo suficiente para que a su secuestrador le hubiese dado tiempo a colocarse detrás de la maleza que había detrás de la cabaña.
De pronto ella lo vio, estaba agazapado, tenía el cabello claro y los ojos color aceituna. Era atlético y llevaba unos pantalones de lino blancos. A Hanna le extrañó que estuviesen tan blancos, pero bueno, no le iba a poner pegas, ya que la habían secuestrado, por lo menos, las vistas merecían la pena.

HANNA: ¿Quién eres? ¿Dónde estamos y cómo hemos llegado aquí?
RA: Me llamo Ra, perdona las formas, tuve que traerte aquí para ponerte a salvo, Set tenía la misma idea que yo, solo que por suerte, me anticipé.
HANNA: Vamos a dejar clara una cosa. Por muy Dios que seas, no eres quién para secuestrarme, ni tu ni el otro cara dura. Dime, ¿dónde estamos? porque estoy totalmente perdida.
RA: Estamos en lo que podría llamarse el purgatorio egipcio.
HANNA: ¿Estoy muerta?
RA: No, pero al ser un Dios, puedo entrar y salir de el a mi antojo.
HANNA: Joder que susto. Podías haber empezado por ahí.
RA: Lo siento.

Pasaron todo el día paseando por la playa, hablando de muchas cosas y aclarando todas sus dudas.

HANNA: Mira, me encanta estar aquí contigo, pero tengo que irme, no me puedo esconder, tengo muchas cosas que hacer. Además, estarán preocupados.
RA: No puedes irte.
HANNA: Me tengo que ir.
RA: Si te vas morirás.
HANNA: ¿Cómo?
RA: Siento ser tan directo, pero no quiero que te suceda nada malo.
HANNA: En serio, ¿no me puedes dar toda la información de una vez, que te la tengo que ir sacando poco a poco?
RA: Está bien. Set necesita tus poderes y ahora tus poderes forman parte de ti, por lo tanto, si se los das, como si consigue quitártelos, no solo se lleva los poderes, también tu vida.
HANNA: Que poco confías en mí. Si me han dado los poderes será por algo.
RA: Espero que tengas razón. Porque solo tienes una oportunidad para salvarte. Y no puedes matar a un Dios.
HANNA: Pero si puedo hacer que no me vea, si no me ve, no me puede coger.
RA: ¿Cómo piensas hacerlo?
HANNA: Todo a su tiempo querido, todo a su tiempo.